El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de un nuevo arancel del 50% a todo el cobre importado. Esta medida, cuya fecha de entrada en vigor aún se desconoce, marca el cuarto gravamen generalizado de su segundo mandato, sumándose a los ya existentes en autos, autopartes, acero y aluminio.
La noticia del arancel al cobre desató una reacción inmediata en los mercados. El contrato de futuros de cobre más negociado en Nueva York se disparó hasta un 15%, alcanzando un máximo histórico de 5,66 dólares por libra. Los precios del metal rojo han subido un 38% en lo que va del año, impulsados por la expectativa de mayores costos y un acopio anticipado.
El cobre es un componente crucial en una vasta gama de productos, desde la electrónica y la maquinaria hasta los automóviles. El año pasado, Estados Unidos importó cobre por un valor de 17.000 millones de dólares, con Chile siendo su principal proveedor extranjero con 6.000 millones de dólares. Este arancel podría encarecer notablemente esos bienes para los consumidores estadounidenses.
La Casa Blanca no ha ofrecido detalles sobre el cronograma de implementación de la medida. Esta se fundamenta en una investigación bajo la Sección 232, una ley que otorga al presidente autoridad para imponer aranceles por razones de seguridad nacional.
Además del cobre, Trump anticipó aranceles del 200% para los productos farmacéuticos, los cuales, aunque anunciados para «muy pronto», podrían demorar en implementarse.
