El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus amenazas de imponer aranceles más altos a las exportaciones japonesas a su país. Su argumento central se basa en la supuesta renuencia de Japón a comprar arroz cultivado en Estados Unidos, lo que ha generado una nueva fricción en las relaciones comerciales entre ambas naciones.
Trump afirmó en Truth Social que Japón «no aceptará» el arroz estadounidense a pesar de una «escasez enorme» en su propio país. Sin embargo, los datos comerciales de la Oficina del Censo de EE.UU. contradicen esta afirmación, mostrando que Japón compró 298 millones de dólares en arroz estadounidense el año pasado y 114 millones de dólares entre enero y abril de este año.
Una fuente familiarizada con la postura de Trump indicó que la preocupación real del presidente se refiere al «sistema altamente regulado y poco transparente de importación y distribución de arroz de Japón«. Este sistema, según la queja, limita la capacidad de los exportadores estadounidenses para acceder significativamente a los consumidores japoneses. La tensión se eleva a pocos días del 9 de julio, fecha límite para la pausa de 90 días en los aranceles «recíprocos» de Trump.

El mandatario también ha extendido sus críticas al sector automotor. Acusó a Japón de no comprar vehículos estadounidenses, una aseveración que también es desmentida por cifras de la Asociación de Importadores de Automóviles de Japón, que registran la importación de 16.707 unidades de autos estadounidenses el año pasado. Trump sugirió que la falta de reciprocidad comercial podría llevar a un arancel del 25% sobre los automóviles japoneses, un pilar fundamental de la economía nipona.
El ministro de Asuntos Exteriores japonés, Takeshi Iwaya, y el subsecretario jefe del Gabinete de Japón, Kazuhiko Aoki, han confirmado que las negociaciones comerciales entre ambas partes continúan. Japón ha reiterado su compromiso de seguir participando «vigorosamente en discusiones sinceras y honestas» para lograr un acuerdo que beneficie a ambas naciones, a pesar de la retórica confrontacional.
El estancamiento persiste, principalmente por la negativa de Trump a reducir el arancel del 25% que impuso a los automóviles, lo cual ha sido una de las mayores demandas de Japón. Esta situación pone a prueba la alianza estratégica entre Estados Unidos y Japón, un socio comercial y de seguridad clave en Asia Oriental, en un momento crucial para el comercio global.
