La reforma laboral aprobada por el Senado desincentivará el empleo formal y reducirá la competitividad, advirtió María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia. Cambios como la jornada nocturna, recargos en dominicales y festivos, y modificaciones en contratos de aprendices del Sena y pagos a internos de medicina generan preocupación en el sector empresarial.
Lacouture reconoció avances en el texto, pero señaló que persisten retos clave para evitar un modelo laboral que promete mucho y cumple poco. Según la dirigente, la reforma podría desconectarse de nuevas formas de trabajo, distorsionar el contrato de aprendizaje y propiciar el cierre de Pymes, afectando la estructura económica del país.
La presidenta de AmCham hizo un llamado a los congresistas que liderarán la conciliación para construir una reforma equilibrada, alineada con la realidad empresarial. Sin ajustes, advirtió, las consecuencias serán severas, menos empresas, menos empleo, menos inversión y un impacto negativo en el futuro económico de Colombia.
El proyecto, que aún requiere conciliación entre cámaras y sanción presidencial, genera incertidumbre en el sector privado. Lacouture enfatizó que una reforma desbalanceada limitará la flexibilidad del mercado laboral, crucial para atraer inversión extranjera y fomentar el crecimiento de las Pymes, que representan el 90% del tejido empresarial colombiano.
AmCham urgió a los legisladores a reconsiderar los riesgos de la reforma en su forma actual. La dirigente insistió en la necesidad de un diálogo que garantice un marco laboral competitivo, que promueva el empleo formal sin sacrificar la viabilidad de las empresas, especialmente en un contexto económico desafiante.
