La OCDE rebajó su proyección de crecimiento económico para Colombia a 2,5% en 2025 y 2,6% en 2026, desde 2,7% y 2,9% estimados en diciembre de 2024, según su informe semestral de Perspectivas. Estas cifras, inferiores a los niveles prepandemia, reflejan un crecimiento moderado tras un 1,6% en 2024.
El ajuste responde a múltiples factores. La inversión, que cayó por debajo del 17% del PIB, se recupera lentamente, pero la incertidumbre y la debilidad del mercado de vivienda limitan su retorno al 21% prepandemia. El consumo y las exportaciones se moderarán por la desaceleración económica global y los aranceles estadounidenses, que afectan al principal socio comercial de Colombia.

Estados Unidos recibe un tercio de las exportaciones colombianas, de las cuales 60% son minerales y petróleo exentos de aranceles. Sin embargo, la tasa arancelaria efectiva del 5% y la caída de los precios del petróleo reducirán ingresos fiscales, agravando la presión sobre un déficit fiscal ya elevado, que alcanzó 6,8% del PIB en 2024.
La inflación, en 5,2% desde noviembre, descenderá lentamente. Las expectativas para finales de 2025 subieron de 3,9% a 4,8%, lejos del 3% objetivo del Banco de la República. La OCDE proyecta tasas de interés del 7% para 2026, apoyando una gradual recuperación económica.
El déficit fiscal, estimado en 6% para 2025 y 5,6% para 2026, requiere recortes de gasto de al menos 0,9% del PIB para cumplir la regla fiscal, según la OCDE. El Gobierno Petro anunció un cobro anticipado de impuestos de 2026 para aliviar la presión fiscal.

La OCDE recomienda una reforma tributaria integral y menos rigideces presupuestarias para recuperar espacio fiscal. Reducir cargas administrativas y mejorar infraestructura también impulsaría la productividad y la inversión, clave para un crecimiento sostenido.
