La tasa de desempleo en Colombia cayó a 8,8% en abril, según el DANE, marcando el nivel más bajo desde abril de 2001. Este descenso de 1,8 puntos porcentuales frente al 10,6% de abril de 2024 refleja la creación de 711.000 nuevos empleos, elevando la población ocupada a 23,57 millones.
Piedad Urdinola, directora del DANE, destacó en rueda de prensa que la mejora responde al dinamismo en sectores como administración pública, educación y salud, que sumaron 235.000 ocupados, y comercio, con 132.000 nuevos puestos. Sin embargo, las actividades financieras y de seguros perdieron 54.000 empleos, mostrando un desempeño desigual.

A nivel urbano, en las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas, la desocupación fue de 8,7%, una caída frente al 10,3% del año pasado. La población en edad de trabajar alcanzó 40,56 millones, con 14,71 millones fuera de la fuerza laboral, un aumento de 300.000 personas.
La informalidad, aunque alta, mostró una leve mejoría. En el total nacional, la tasa de ocupación informal cayó 0,7 puntos porcentuales a 55%, mientras que en las áreas urbanas se situó en 40,7%, con una reducción de 0,8 puntos. Esto indica un lento avance hacia la formalización laboral.
Entre los jóvenes, la desocupación para el trimestre febrero-abril fue del 16%, con ciudades como Quibdó (43,2%), Sincelejo (26,9%) y Riohacha (25,5%) liderando las mayores tasas. En contraste, Villavicencio (13,9%), Medellín (14,1%) y Bogotá (15%) registraron los menores índices de desempleo juvenil.
La tasa nacional de desocupación para el trimestre febrero-abril fue de 9,6%, con una tasa de ocupación del 58,2% y una tasa global de participación del 64,4%. Ciudades como Quibdó (33,2%), Riohacha (16,7%) e Ibagué (14,7%) enfrentan los mayores desafíos, mientras Medellín (7,8%) y Villavicencio (8%) destacan positivamente.
Las mujeres, especialmente afrocolombianas, enfrentan una desocupación del 17,5%, evidenciando brechas persistentes. La economía colombiana, la cuarta de América Latina, muestra señales de recuperación tras un periodo de alta inflación y bajo crecimiento pospandemia, según el DANE.
