La economía colombiana mostró un crecimiento real del 2,96% en febrero de 2025, según Fedesarrollo, superando el 1,77% reportado por el Dane, aunque persisten debilidades en industria, construcción y agricultura que generan incertidumbre.
Dinamismo con claroscuros
El centro de estudios Fedesarrollo, liderado por Luis Fernando Mejía, ajustó la cifra del Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) publicada por el Dane, que reportó un crecimiento del 1,77% en febrero de 2025. Mejía explicó que el dato oficial no considera el efecto estacional ni el menor número de días en febrero de 2025 (28) frente a 2024 (29). “El crecimiento real, ajustado por estos factores, fue de 2,96%”, afirmó, destacando un arranque de año positivo tras el 2,4% de enero y en línea con la proyección del PIB trimestral del 2,9%.

Este desempeño estuvo impulsado por los sectores terciarios, que crecieron un 4,4%. Comercio (3,7%), información y comunicaciones (4%), sector financiero (3,7%) y administración pública (7,6%) lideraron el repunte, según datos del Dane validados por Fedesarrollo. Sin embargo, Mejía advirtió sobre la sostenibilidad del crecimiento en administración pública, dado el contexto de fragilidad fiscal, con un déficit fiscal proyectado en 5,3% del PIB para 2025, según el Marco Fiscal de Mediano Plazo.
Rezagos en sectores clave
A pesar del optimismo, las actividades secundarias (industria y construcción) cayeron un 1,5%, acumulando tres meses consecutivos con crecimientos por debajo del 0,5%. La industria manufacturera descendió 1,2% y la producción industrial un 2,2%, según el Dane, reflejando casi dos años de cifras negativas. Las actividades primarias, como agricultura y minería, también retrocedieron un 0,96%, con una contribución negativa de -0,19 al crecimiento total.
Bruce Mac Master, presidente de la Andi, expresó preocupación por el bajo dinamismo. “El crecimiento sigue siendo inferior a los promedios históricos, y sectores clave como la industria están en una situación de incertidumbre”, señaló. La Andi destacó que los costos laborales, el alza en el precio del gas y las reformas tributarias recientes afectan la competitividad de las empresas.

Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, fue más crítico: “No podemos celebrar un 1,77% impulsado por gasto burocrático que no genera prosperidad”. Cabal cuestionó propuestas como el adelanto de la retención en la fuente, argumentando que agravan la presión sobre los comerciantes en un contexto de bajo crecimiento. En respuesta, el presidente Gustavo Petro atribuyó el “estrangulamiento económico” a las decisiones de la Junta del Banco de la República, que mantiene la tasa de interés en 10,25%, según el último informe del Emisor.
Perspectivas y desafíos
María Claudia Lacouture, presidente de AmCham Colombia, resaltó que el crecimiento de los servicios (3,5%) depende en gran medida del gasto público, mientras que el agro (-1%) y la industria (-3,1%) reflejan fragilidades estructurales. Lacouture instó a implementar medidas que reactiven la inversión privada, como incentivos tributarios y facilidades para la creación de empresas, ante un panorama donde la inversión extranjera directa cayó un 12% en 2024, según la Cepal.
En perspectiva, el crecimiento del 2,96% ajustado por Fedesarrollo es una señal positiva, pero la dependencia del gasto público y la debilidad de sectores productivos como la industria y el agro generan dudas. Comparado con el promedio regional, donde países como Perú y Chile crecieron 2,8% y 2,5% en el primer bimestre, según el Banco Mundial, Colombia muestra un desempeño competitivo, pero requiere reformas estructurales para sostenerlo.
El panorama económico sigue siendo un rompecabezas: mientras los sectores terciarios empujan el crecimiento, los rezagos en industria y agricultura, junto con la incertidumbre política y tributaria, mantienen al sector empresarial en alerta.
