La Unión Europea (UE) decidió este jueves 10 de abril de 2025 suspender por 90 días sus represalias arancelarias contra Estados Unidos, en respuesta a la tregua parcial anunciada por Donald Trump la noche del miércoles. El presidente estadounidense redujo los aranceles a la mayoría de sus socios comerciales a un 10% uniforme (excluyendo a China, donde los elevó al 125%), buscando desactivar tensiones con aliados clave.
Bruselas, que había preparado contramedidas por casi 21.000 millones de euros tras recibir luz verde de los 27 Estados miembros, optó por pausarlas para dar espacio al diálogo con Washington.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó la decisión como un “paso importante para estabilizar la economía mundial”. “Queremos dar una oportunidad real a las negociaciones y evitar una escalada innecesaria”, afirmó en un comunicado, aunque advirtió: “Si no hay resultados satisfactorios, nuestras contramedidas entrarán en vigor”.
La medida refleja una apuesta por la diplomacia en un contexto global marcado por la incertidumbre económica y tensiones geopolíticas, pero no elimina los aranceles vigentes de EE. UU. sobre acero (25%), aluminio (25%) y autos europeos, instaurados desde marzo.
Olof Gill, portavoz de Comercio de la Comisión, subrayó que la pausa no implica bajar la guardia. “Nos preparamos para todos los escenarios; todas las opciones siguen sobre la mesa”, dijo en rueda de prensa. Este tiempo permitirá a la UE analizar la nueva estrategia de Trump, consultar con los Estados miembros y calibrar el impacto en la industria, especialmente en sectores como el metalúrgico, que sigue afectado por las tarifas estadounidenses. La decisión busca un equilibrio entre negociación y presión, ante un multilateralismo comercial cada vez más frágil.
Contexto de una guerra comercial en pausa

El anuncio de Trump, que sorprendió tras días de volatilidad en los mercados, responde a la presión de más de 75 países que iniciaron contactos con Washington para negociar tras sus aranceles iniciales del 20% a la UE y otros socios. Sin embargo, la exclusión de China y el alza al 125% en sus productos intensifican la guerra comercial con Pekín, que replicó con un 84% a bienes estadounidenses y amenazó con “luchar hasta el final” si no hay diálogo equitativo. Esta dinámica deja a la UE en una posición delicada: aliviada por la tregua, pero cautelosa ante las cargas que persisten.
Hungría, liderada por Viktor Orbán, celebró la pausa como una victoria de su postura pro-Washington. “La calma estratégica gana”, afirmó el ministro de Exteriores, Peter Szijjarto, tras ser el único país en rechazar las represalias de la UE. Mientras, expertos ven en la reacción de Bruselas un intento de evitar una guerra comercial abierta con EE. UU., clave en un momento de crecimiento económico ralentizado en el bloque. Los próximos 90 días serán cruciales para negociar una solución duradera, aunque el escepticismo persiste entre productores europeos afectados por los aranceles aún vigentes.
