Canadá y la Unión Europea han reaccionado con firmeza a los aranceles del 25% impuestos por Donald Trump al sector automotriz, anunciados el 27 de marzo de 2025 y que entrarán en vigor el 2 de abril. Ambos bloques prometieron medidas de represalia, mientras los fabricantes de automóviles enfrentan una caída del 5% en bolsa, reflejando la incertidumbre económica que genera esta nueva escalada en la guerra comercial.
Respuesta contundente de Canadá y la Unión Europea
El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó los aranceles como un «ataque directo» a los trabajadores de su país y anunció represalias comerciales diseñadas para tener un «máximo impacto» en Estados Unidos, mientras minimizan el daño interno. En una rueda de prensa en Ottawa el 27 de marzo, Carney reveló que Trump lo contactó para dialogar, pero enfatizó que la cooperación y el respeto mutuo son el único camino viable. «Rechazo cualquier intento de debilitar a Canadá para que Estados Unidos se convierta en nuestro dueño», afirmó, descartando la amenaza de Trump de anexar Canadá como el estado 51. Carney también señaló que Estados Unidos «ya no es un socio fiable», por lo que Canadá buscará reducir su dependencia económica, reestructurando su economía y explorando nuevos aliados comerciales.

Por su parte, la Unión Europea, a través de la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, y la presidenta Ursula von der Leyen, lamentó la decisión de Trump, calificándola de «muy malas noticias». Ribera aseguró que la UE responderá «en consecuencia» tras analizar las tarifas, mientras von der Leyen abogó por una solución negociada, sin descartar contramedidas a partir de mediados de abril. El ministro de Economía alemán, Robert Habeck, pidió una «respuesta firme» del bloque, advirtiendo que los aranceles encarecerán los autos estadounidenses y afectarán las cadenas de suministro globales. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) y la Asociación Alemana de la Industria Automotriz (VDA) expresaron su «profunda preocupación», exigiendo negociaciones para evitar mayores daños.

Impacto en el mercado y la industria automotriz
El anuncio de Trump, que impone un 25% de aranceles a todos los automóviles y componentes no fabricados en Estados Unidos, ha golpeado duramente al sector automotriz europeo. Empresas como Volkswagen, Mercedes-Benz y BMW registraron pérdidas significativas en bolsa, con una caída promedio del 5% en el sector. Analistas estiman que los aranceles podrían aumentar el costo de los vehículos en Estados Unidos entre $4,000 y $10,000, según el Anderson Economic Group, lo que también encarecería los repuestos y afectaría a los consumidores. En Canadá, donde los vehículos son el segundo mayor rubro de exportación (con un 93% dirigido a EE.UU.), la medida amenaza hasta un millón de empleos, según el ministro de Inmigración, Marc Miller.

Trump justificó los aranceles como una medida para equilibrar las tarifas comerciales y proteger la industria automotriz estadounidense, argumentando que países como la UE y Canadá gravan desproporcionadamente las exportaciones de EE.UU. Sin embargo, la amenaza de aumentar aún más los aranceles si Canadá y la UE cooperan para contrarrestarlos ha elevado las tensiones. Habeck señaló que estas políticas proteccionistas no solo dañan a Europa, sino que también incrementarán los precios en EE.UU., contradiciendo las promesas de Trump de reducir costos para los consumidores.
Con la entrada en vigor de los aranceles programada para mañana, 2 de abril, y las tarifas a componentes automotrices previstas para mayo, el sector automotriz global enfrenta un panorama de incertidumbre. Canadá y la UE, aunque abiertas al diálogo, han dejado claro que no cederán fácilmente. La reestructuración económica que propone Carney y la respuesta coordinada de la UE podrían redefinir las relaciones comerciales con EE.UU., mientras los fabricantes ajustan estrategias para mitigar el impacto de esta nueva guerra comercial.
