Nike, el gigante estadounidense de ropa y equipamiento deportivo, cerró su tercer trimestre fiscal (diciembre 2024 – febrero 2025) con un beneficio neto de US$794 millones, un 32% menos que el mismo periodo del año anterior. La caída, según la compañía, se debe a una disminución del 9,3% en sus ingresos, que alcanzaron US$11.269 millones, afectada por un desempeño débil en todas las regiones donde opera. Además, la multinacional advirtió que los aranceles y la incertidumbre económica impactarán sus resultados en el cuarto trimestre, proyectando una baja del 15% en ventas y una reducción de márgenes brutos de entre 400 y 500 puntos básicos.
Las ventas de la marca Nike cayeron un 9%, totalizando US$10.890 millones, mientras que Converse, su filial, sufrió una contracción del 18%, con US$405 millones. Por regiones, Norteamérica registró una baja del 4% (US$4.864 millones), Europa, Oriente Próximo y África un 10% (US$2.811 millones), China un 17% (US$1.733 millones) y Asia Pacífico un 11% (US$1.470 millones). En los nueve primeros meses del año fiscal, el beneficio neto acumulado fue de US$3.008 millones, un 28% menos, con ingresos de US$35.212 millones, un 9% por debajo del año anterior.

El director financiero, Matthew Friend, destacó en una conferencia con analistas los desafíos externos que enfrenta la empresa: nuevos aranceles (como el 20% propuesto por Donald Trump a bienes chinos), volatilidad cambiaria y una confianza del consumidor en declive. Pese a esto, el presidente y CEO, Elliott Hill, quien asumió hace cinco meses, expresó optimismo sobre el rumbo de Nike, resaltando avances en su estrategia para «reactivar el impulso» a través del deporte.
Con un entorno global marcado por tensiones comerciales y un consumo debilitado, el desempeño de Nike en 2025 dependerá de su capacidad para navegar estos retos y recuperar terreno en mercados clave como China.
