Camacol estima que inflación de arriendos suma $2,8 billones al costo de vida en 2025

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reportó este 20 de marzo de 2025 que la inflación anual en Colombia alcanzó el 5,28% en febrero, con una variación mensual del 1,14% y un acumulado del 2,08% en el año. Según Camacol, el arriendo, con una inflación anual del 7,14%, se consolida como un factor clave en el alza del costo de vida, aportando 0,25 puntos porcentuales al Índice de Precios al Consumidor (IPC) dentro del rubro de alojamiento, que lideró con 0,49 puntos. Este impacto, que representa un costo adicional estimado de $2,8 billones en arriendos para los hogares (basado en el 25,2% del IPC), presiona especialmente a los estratos bajos, donde el alquiler pesa un 41,8% en la canasta de consumo.

En febrero, los arriendos subieron un 0,82% mensual, tras un 0,45% en enero, acumulando un 1,27% en 2025. “El arriendo sigue afectando la capacidad de compra de los hogares, limitando su poder adquisitivo”, advirtió Camacol, destacando que el 25,2% del IPC total refleja su relevancia en la economía doméstica. Este encarecimiento, combinado con alzas en alimentos y servicios públicos como el gas (0,16 puntos), agrava las finanzas de millones de arrendatarios, particularmente en un contexto donde la inflación de 2024 superó el 9%, dejando una inercia que aún se siente.

Camacol proyecta una desaceleración: la inflación cerraría 2025 en 4,2%, apoyada por una posible reducción de tasas del Banco de la República. El 31 de marzo, la tasa de intervención podría bajar 25 puntos básicos a 9,25%, con un objetivo de 6,50% a fin de año. Esto aliviaría el costo del crédito hipotecario, pero el gremio insiste en que la solución requiere políticas de vivienda que amplíen la oferta de arriendos accesibles. “La estabilización de precios es clave para proteger a los hogares de menores ingresos”, señaló el equipo técnico.

El sector inmobiliario, que aporta el 4,3% del PIB y el 6,7% del empleo según el DANE, enfrenta retos. La presión de los arriendos no solo afecta a inquilinos, sino que podría desacelerar la dinámica de construcción si los costos siguen subiendo sin control. Aunque las medidas monetarias del Banco de la República han moderado algunos sectores tras el pico de 2024, el arriendo mantiene una tendencia alcista que exige atención urgente.

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