Fitch Ratings anunció el 6 de marzo de 2025 que cambió la perspectiva crediticia de Colombia de «estable» a «negativa», manteniendo su calificación en BB+. La decisión, que aumenta el riesgo de una futura rebaja al grado especulativo, se basa en el deterioro fiscal del país, con un déficit de 6.7% del PIB en 2024, superior al 5.6% previsto por la agencia. «Los déficits de ingresos y la incapacidad de recortar gastos agravan los riesgos», afirmó Fitch, proyectando que la deuda/PIB subirá al 58% en 2025 desde el 53% en 2023.
El informe señala que Colombia enfrenta dificultades para cumplir su regla fiscal revisada, que depende de un optimista 1.4% de ingresos adicionales vía administración tributaria, algo que Fitch considera improbable. Las proyecciones de déficit se ajustaron a 6.2% del PIB en 2025 y 5.8% en 2026, frente a 5.1% y 4.7% estimados antes. Diego Guevara, ministro de Hacienda, reconoció los «desafíos fiscales», pero destacó la reafirmación del BB+ como señal de compromiso con la sostenibilidad, proyectando un crecimiento del 2.7% en 2025 (desde 1.7% en 2024) y una inflación a la baja.
A pesar de la estabilidad macroeconómica respaldada por un Banco de la República independiente, Fitch subraya limitaciones como la dependencia de commodities y rigideces presupuestarias, agravadas por reformas pensionales (0.3% del PIB anual) y mayores transferencias a regiones (hasta 39.6% de ingresos corrientes en 12 años). Estas presiones, sumadas a un PIB que no recupera los niveles de inversión históricos (17.1% vs. 22% pre-pandemia), dificultan la consolidación fiscal sin nuevas reformas tributarias, improbables bajo el gobierno de Gustavo Petro.
El impacto económico es significativo: el déficit en cuenta corriente se estima en 2.1% del PIB en 2025, pero la inversión extranjera directa (US$10,000 millones netos) sigue resiliente, cubriendo estas brechas. Con un dólar a $4,116 (BVC, 03/03/2025), las remesas récord de US$1,009 millones en enero apoyan el consumo, pero Carolina Monzón de Itaú advierte que «un deterioro fiscal continuo y bajo crecimiento podrían llevar a una rebaja», proyectando un déficit del 6.5% este año.
