La Superintendencia Financiera certificó el 28 de febrero de 2025 una tasa de usura del 24,92% para marzo, un descenso de 1,38 puntos desde el 26,30% de febrero, según la Resolución 0352. Este ajuste, basado en el interés bancario corriente del 16,61% para créditos de consumo y ordinario entre el 31 de enero y el 21 de febrero, abaratará préstamos y compras con tarjeta del 1 al 31 de marzo. Tras un repunte en febrero que rompió 20 meses de bajas, la usura retoma su senda descendente, aliviando las finanzas de hogares y empresas.
Para créditos productivos, las tasas varían: 40,92% (mayor monto), 28,17% (rural), 53,18% (urbano), 77,78% (popular rural) y 88,58% (popular urbano), según el informe. Camilo Pérez, del Banco de Bogotá, explicó que “la baja refleja recortes previos en tasas de interés, estables en 9,5%”, mientras José Ignacio López, de Anif, indicó que “más desembolsos en consumo podrían subirla por la metodología”. La usura, definida como 1,5 veces el interés corriente, protege contra cobros abusivos, penados por el Código Penal, beneficiando a los usuarios frente a prácticas desleales.

El presidente Gustavo Petro destacó en X que “más producción generará riqueza en servicios”, sugiriendo que un crédito más accesible impulsa la economía. Sin embargo, las altas tasas en créditos populares reflejan desigualdades en el acceso financiero, un reto para la inversión productiva. Aunque el mercado esperaba estabilidad tras febrero, esta reducción podría estimular el consumo y respaldar la meta de recaudo tributario de $298,7 billones en 2025, en un contexto de crecimiento proyectado del 2,6%.
